ORDENACIÓN DEL TERRITORIO Y COHESIÓN SOCIAL EN ANDALUCIA

Pedro Martin Ruiz.

Licenciado en Derecho. Sociólogo

El territorio no es solo un espacio físico más o menos extenso delimitado bajo la autoridad de un gobierno, ni solo el soporte vital de nuestra existencia y nuestra historia. Es un marco geográfico vivo, suelo natural lleno de biodiversidad de flora, fauna, ríos, montañas, aire, bosques, desiertos y mares, donde todos sus elementos interactúan formando unos ecosistemas determinados, mediante unas relaciones, en principio, circulares, recíprocas y beneficiosas para todos.

No obstante, los cambios o evolución del territorio no pueden dejarse al albur y aquí interviene la presencia humana que, como seres inteligentes, deben ser su guía y guardián. Pero, también, como consumidores de sus recursos, base de nuestra economía, deben administrar, gestionar y ordenar de forma sostenible y, no solo para conservarlo si no, también, para mejorar con medidas compensatorias por algunas actividades algo agresivas al medio ambiente, aunque muy difíciles de evitar. En definitiva, tenemos que hacer compatible el desarrollo y el cuidado de nuestro entorno para que las próximas generaciones puedan seguir disfrutando de los bienes y recursos que la tierra nos ofrece.  

La ordenación del territorio puede definirse como la distribución óptima del espacio, en este caso andaluz, a partir de sus núcleos de población y sus fuentes de riqueza, buscando el bienestar de sus habitantes y la conservación de la naturaleza, mediante la planificación con una fuerte vertiente social y económica, equilibradora, que evite las grandes desigualdades personales y territoriales.

Es, fundamentalmente, una decisión política dentro de unos límites geográficos en la búsqueda de una simbiosis y sinergias entre la tierra, su población y los recursos actuales y potenciales. En dicha planificación debe intervenir un equipo multidisciplinar formado por geógrafos, economistas, sociólogos e ingenieros o arquitectos. También, con participación ciudadana para delimitar con transparencia y licencia social los distintos usos del suelo.

En sentido amplio, y con cierta flexibilidad o de forma preferente, la distribución finalista sería muy diversa: de carácter residencial, agrario, de especial protección del medio ambiente, para producir energía solar y eólica, minería, industria o para grandes infraestructuras, como carreteras, ferrocarriles o embalses. Todo ello guardando una estrecha relación con un sistema de ciudades jerarquizadas por metrópolis, ciudades medias, cabeceras de comarcas, pequeños municipios, zonas costeras, grandes urbanizaciones turísticas, etc. De forma global se reflejaría en un mapa con la situación actual y el futuro previsto del territorio.

El objetivo final no puede ser otro que satisfacer las necesidades de la población, mejorar la calidad de vida y disponer de buenos servicios, así como evitar la despoblación, mediante un desarrollo polarizado, repartido y sostenible que, de alguna manera, asegure un mínimo de habitantes en los grandes espacios semidesérticos.

Los ejes de desarrollo.

En ésta planificación puede jugar un importante papel seleccionar, por motivos de eficacia y eficiencia, unos ejes de desarrollo basados en un sistema de grandes y medianas ciudades, situadas a lo largo de importantes vías de comunicación, carreteras o ferrocarriles, que actúen como polos transmisores de flujos de pasajeros y mercancías de forma regular, dentro de la región y hacia el exterior. Para ello, la instalación de empresas en las distintas ciudades del recorrido, así como una fuerte inversión sostenida en sus infraestructuras hasta 2035 es fundamental.

Serían unos corredores de propagación de la innovación y del progreso que desde las metrópolis llegaría a la mayor parte de la población. Por supuesto, a mayor densidad y actividad económica y comercial mayor interacción y sinergias, que se iría perdiendo con la lejanía y dispersión en los pequeños municipios.

Estos serían los ejes a consolidar en la próxima década (ver Mapa 1):

1º Eje transversal Huelva-Sevilla-Granada-Almería. Recorre toda la franja central de Andalucía a lo lago de mas de 500 kilómetros. Su origen podría situarse en la ciudad portuguesa de Faro con la construcción de un AVE desde Sevilla y su destino es el enlace Granada-Murcia, Granada-Almería, cuyas obras llevan bastante retraso, no así el de Almería-Murcia en el corredor ferroviario del mediterráneo en avanzado estado de ejecución.

Todas las ciudades mencionadas generan una gran cantidad de flujos comerciales, de pasajeros y de innovaciones tecnológicas beneficiosas para una parte importante de la población y del territorio de la región, y disponen de relevantes infraestructuras de autovías, ferrocarriles, puertos y aeropuertos.

2º Eje Cádiz-Sevilla-Córdoba-Bailen-Madrid, Bailen-Albacete. Recorre gran parte del rico valle del Guadalquivir, mediante buenas comunicaciones, y enlaza en sentido norte con el corredor central hacia el resto de España. Su origen está en el puerto de Cádiz, que inaugurará muy pronto una terminal de contenedores y algo más tarde, tal vez, un verdadero AVE hasta Sevilla. Asimismo, se necesita que se terminen las obras de la autovía Bailen-Albacete, lo cual supondría una mejora significativa para la provincia de Jaén.

3º Eje costero Huelva-Almonte-Jerez de la Frontera-Cádiz-Algeciras-Málaga-Motril- Almería. Desde Huelva hasta Algeciras seria mediante la construcción de una autovía o carretera 2+1 por el borde norte del Parque Nacional de Doñana y por la Bahía de Cádiz con las máximas garantías medioambientales. Luego desde Algeciras sería conveniente la construcción de un ferrocarril de altas prestaciones para pasajeros y mercancías hasta Motril y su capital Granada.

Esta es una asignatura pendiente que de resolverse favorecería mucho a los puertos de Huelva, Cádiz, Tarifa, Algeciras y Motril, y al Valle del Hidrógeno con un gran futuro comercial, logístico y tecnológico, así como a toda la Costa del Sol, ya con graves problemas de saturación de tráfico.

4º Eje Huelva-Mérida, Sevilla-Mérida, Sevilla-Lisboa. Constituye la mejor manera para la entrada y salida de las personas y de los productos de la región extremeña, portuguesa, y andaluza con una gran potencialidad, si se hacen las inversiones adecuadas. Los dos primeros recorridos disponen de un ferrocarril en malas condiciones que debe ser electrificado y de altas prestaciones. También, se podría estudiar un tren movido por hidrógeno, lo cual lo veo posible y más innovador.

Respecto al tercero, Sevilla-Lisboa, me sorprende que no haya una buena comunicación entre estas dos grandes metrópolis ni por carretera hacia la localidad de Aracena, ni por ferrocarril ni por vía área o marítima, teniendo en cuenta que podría enlazarse, también, con el gran puerto de Sines.

5º Eje Granada-Córdoba-Espiel-Zafra-Badajoz. Se trata de un importante corredor que mejoraría las relaciones comerciales y turísticas entre buena parte de Andalucía con Extremadura y Portugal y que necesita de forma urgente la adaptación de la actual carretera en una autovía o, al menos, carretera tipo 2+1.

6º Algeciras-Antequera. El gran puerto de Algeciras, el primero de España en tráfico de contenedores, carece de una salida digna en todas las direcciones. En este caso, un ferrocarril moderno que conecte hacia el norte y enlace, tanto con el Corredor Mediterráneo por Granada, como con el Central hacia Madrid para que se ponga en marcha cuanto antes la prevista autopista ferroviaria Algeciras-Zaragoza.

Mapa 1.

La Ordenación Rural.

Hasta aquí nos hemos referido a una planificación del territorio en sentido amplio, pensando en las relaciones comerciales que afectan a las grandes ciudades y benefician a la mayor parte de la población. Ahora queremos centrarnos en espacios más concretos y reducidos a escala de comarca y, en particular, al mundo rural. Este tiene unas características comunes, como son la fuerte presencia del sector agrario, poca industria, y un sector servicios mayoritario con escaso valor añadido.

Existen muchos municipios pequeños y pedanías con malas comunicaciones, así como servicios deficientes, densidad inferior a 25 habitantes por kilómetros cuadrado, poca juventud, bajos salarios y escasas oportunidades para tener un buen proyecto de vida y de futuro. Es una situación que se acentúa a partir de los años 60 del pasado siglo y llega hasta nuestros días, de difícil solución. Es cierto que Andalucía no se encuentra entre las peores regiones, como Castilla y León, con muchas zonas de densidad inferior a 15 hab./km2, pero ya presenta problemas de despoblación en unas 30 comarcas de las que hablaremos más adelante.

La despoblación es la consecuencia última de la regresión socioeconómica de un territorio, derivada de la poca rentabilidad de la actividad agraria y la escasez de otros medios y oportunidades de vida que origina un éxodo rural continuo y progresivo, pues emigran muchos jóvenes una vez acabados los estudios primarios o medios, por lo que se reduce la natalidad y aumenta el grado de envejecimiento.

En estos casos, lo más conveniente, en mi opinión, es elegir dentro de la zona, la mayor y mejor localidad situada geográficamente, y potenciarla con inversiones eficientes de todo tipo. Por supuesto, dotarla de todos los servicios propios y para toda su área de influencia, a veces, en un radio de hasta 50 kilómetros, y mediante buenas comunicaciones y unidades móviles atender a los municipios y núcleos de población más dispersos.

En esas cabeceras hay que promocionar la instalación de pequeñas industrias que creen empleos de calidad. En la medida de lo posible, incentivar la concentración de las familias, facilitando vivienda y trabajo. Por otra parte, y muy importante, procurar la fusión de pequeñas localidades próximas entre sí, lo cual reduciría los costes de gestión y administración, además de poder disponer de mejores equipamientos y prestaciones. También, resulta interesante la formación de Mancomunidades Integrales de Servicios comunes para varios municipios en un entorno determinado.

En definitiva, se trata de detener la sangría de la emigración al exterior y fijar de forma voluntaria a la población dentro del ámbito rural, buscando cierto equilibrio entre las personas y su hábitat, en razón a los recursos y la capacidad del hombre para darles valor y generar oportunidades. De este modo, se evita la existencia de grandes espacios sin presencia humana, el abandono de los pueblos, del campo y de la ganadería, así como la pérdida del patrimonio inmobiliario, a veces, con mucho valor histórico-artístico y cultural. Lo cual está relacionado con la falta de protección de la naturaleza y la extrema gravedad actual de los incendios forestales.

Las comarcas andaluzas.

Creemos que en Andalucía no hay un verdadero sentido de comarca, ni sentimiento ni orgullo de pertenencia a un territorio determinado. El ámbito rural no representa un motivo de satisfacción ni la actividad agraria goza del debido prestigio social, ni se tiene conciencia de sus límites geográficos, además de estar condicionados por la división provincial establecida por Javier de Burgos en 1833. Tampoco en las escuelas se enseña la historia y los valores que pueden fortalecer una identidad propia y diferenciada. En conclusión, no existen suficientes elementos homogéneos que de forma clara determinen lo que es una comarca.

No obstante, hay unos criterios indicativos de carácter físico como los accidentes geográficos, montañas, ríos, grandes infraestructuras, suelo, relieve, clima, vegetación o reparto de la propiedad de la tierra que forman una zona natural homogénea y delimitada. Otro criterio es la clasificación que hace el Atlas Económico en función del área de influencia comercial de la localidad principal en un territorio concreto.

Así mismo, se tiene en cuenta otros aspectos de tipo administrativo, judicial, sanitario, docente o eclesiástico, según el ámbito de actuación y competencias de los distintos departamentos de la Administración, ya sea de justicia-partidos judiciales-, de sanidad- distritos por hospitales- o de los centros de enseñanza y diócesis episcopales.

A veces la comarca se determina por sus características socio-culturales, al disponer de un lenguaje propio, de ciertos valores y costumbres muy arraigadas o de rasgos antropológicos con identidad propia diferenciada, como sucede en algunas zonas de montaña y de población muy dispersa, casos de Las Alpujarras granadinas o Las Hurdes extremeñas.

La clasificación que seguimos, de alguna manera, es la de carácter agrario, quizá por deformación profesional, después de más de veinte años trabajando en la Administración como sociólogo rural. Fue publicada por el Ministerio de Agricultura en 1977, documento nº 10, y en ella Andalucía se dividía en 55 comarcas, 31 en la parte oriental y 24 en la occidental.

Comarcas deprimidas.

El concepto de comarca para nosotros es una zona con características comunes, bajo la influencia social y económica de una localidad principal que se erige en su cabecera y que actúa como centro de atracción e irradiación de relaciones de todo tipo, dentro de un entorno delimitado geográficamente. La declaración de deprimida se deriva de la aplicación de unos indicadores que determinan estar situada por debajo de la media de la provincia en la renta por habitante, la tasa de paro, la tasa de riesgo de pobreza, la tasa de variación censal o la dispersión de la población, entre otras consideraciones.

En este sentido, en Andalucía podemos calcular que hay unas treinta comarcas que representa un 70% del territorio, con especial incidencia al norte de las provincias de Granada, Jaén, Córdoba y Almería. Se caracterizan por el predominio de la actividad agraria y de servicios poco productivos, lo cual configura una sociedad tradicional con tendencia regresiva, población envejecida, carencias culturales y de equipamientos básicos, algo conformista, poco dinámica y bastante subvencionada, donde la soledad invernal se rompe con el buen tiempo, los fines de semana, fiestas patronales y en el verano.

Como síntesis de distintas clasificaciones hemos elaborado una con las diez más deprimidas. Estas son: en Granada Montefrío, Huéscar, Las Alpujarras y Alhama. En Jaén Sierra de Segura y El Condado. En Córdoba Hinojosa del Duque y Villanueva de Córdoba. En Almería Tabernas y Los Vélez. Más adelante, haremos un pequeño análisis de sus respectivas cabeceras junto el de otras localidades, algo mayores y, también, en situación de bajo desarrollo que por su censo de población y posición geográfica lejos de las capitales de la provincia pueden y deben potenciarse.

Como fenómeno general, consideramos que la desigualdad territorial va en aumento y la emigración y despoblación de la España rural continua, afectando ya al 85% del territorio con 12 provincias que tienen una densidad inferior a 25 habitantes por kilómetro cuadrado (hab./km2), donde destaca Soria con 8 y Teruel con 9, las cuales son el paradigma de la España vaciada. En el extremo opuesto, la Comunidad de Madrid tiene 895, frente a 98 hab./km2 de la media nacional.

No se trata, pues, de solo aumentar el PIB, sino que ya toca repartir las inversiones y reducir los desequilibrios, mediante una firme política de Estado de ordenación del territorio y desarrollo económico inclusivo que beneficie a todos los ciudadanos, con independencia del lugar de residencia o procedencia social.

Andalucía, es cierto, no tiene ninguna provincia entre las más despobladas y, curiosamente, la evolución de la población ha sido paralela a la del conjunto de España desde 1980, ambas entonces con 74 hab./km2. En total ocupa una superficie de 87.599 km2 con 785 municipios, 8.758481 habitantes y una densidad de 99 hab./km2. Como fortaleza tiene un buen sistema de ciudades medias con 84 por encima de las 20.000 personas y son las áreas metropolitanas de Sevilla y toda la Costa del Sol donde se ha duplicado la población en el periodo 1960-2025. No obstante, las treinta comarcas que mencionamos presentan graves problemas demográficos que, aún, pueden corregirse.

Hacia un desarrollo territorial equilibrado.

El norte de la comunidad andaluza es la zona que presenta una problemática más compleja, es decir, Sierra Morena, Los Pedroches, Sierra de Cazorla y Segura, y los Vélez, que representa alrededor de un 35% del territorio y su densidad es de apenas 10-20 hab./km2. También, analizamos una vasta extensión entre el valle y el litoral andaluz, que abarca algo más de las cordilleras béticas y penibéticas, con otro 35% de la superficie y una densidad entre 20 y 40 hab./km2.

Ambos espacios tienen unas características parecidas. Se trata de enormes zonas de sierra y montaña de unos 400 a 1.300 metros de altitud, con predominio del sector agrario, olivar y cereal, dehesas, ganadería y de grandes masas forestales. La mayor parte de los municipios tienen menos de 5.000 habitantes muy dispersos y alejados de la capital, que han sufrido una fuerte emigración, con poca juventud, población envejecida y empleos precarios, además de carecer de los servicios públicos adecuados y con malas comunicaciones viarias y digitales. A estas características se añaden las peores tasas de paro, pobreza y renta per cápita.

En esta ocasión hemos considerado el censo de los años 1960 y 2025, periodo del gran cambio demográfico de España de todos conocido, y hemos elegido las localidades a partir de unos 5.000 habitantes, que han sufrido una gran emigración, pero que tienen potencial para estabilizar su población y con ciertas medidas alcanzar una mejora sensible. La mayor parte son las cabeceras de comarcas deprimidas o en situación socioeconómica grave.

El primer gran espacio, ya mencionado, comprende todo el norte de Andalucía, desde Huelva a Almería. Siguiendo esta dirección empezamos por el municipio de Cortegana, como cabecera de comarca con 4.617 habitantes que en 1960 tenía 8.393. Está a 120 kilómetros de la capital y limítrofe por el oeste con Portugal y por el este con la localidad de Aracena que tiene siete pedanías, aunque ha mantenido el número de habitantes en unos 8.000.

Se trata de una extensa zona forestal de gran riqueza natural y buenas dehesas, conocida por sus industrias cárnicas derivadas del cerdo ibérico, magnífica gastronomía y turismo. Ocupa un lugar intermedio entre Sevilla, Lisboa y el gran puerto de Sines, por lo que parece justificado una autovía para su desarrollo. Más al sur está Nerva, situada a 75 kilómetros de la capital con 5.073 habitantes y en 1960 tenía 12.883, dentro de la cuenca minera de Rio Tinto. 

En el norte de la provincia de Sevilla la localidad elegida es Constantina a 87 kilómetros de su capital que en 1960 contaba con una población de 13.215 y ahora tiene 5.745 habitantes. Junto con Cazalla de la Sierra, sede del partido judicial, deben potenciarse con mejores servicios públicos, en especial, la electrificación del ferrocarril Mérida-Sevilla y buenos accesos entre las localidades próximas y con Extremadura.

En el norte de Córdoba se encuentra el municipio de Peñarroya-Pueblonuevo a 79 kilómetros de su capital. En 1960 tuvo 24.698 habitantes y ahora 10.244 que se complementa, como núcleo de expansión prestador de servicios básicos, con Hinojosa del Duque al norte. Es la cabecera del Valle del Guadiato, antigua zona minera y situada en la carretera N.432 Badajoz-Córdoba-Granada.

Un poco al este, hay que señalar a Pozoblanco, que mantiene su población en unos 17.000 habitantes y cerca se encuentra la localidad de Villanueva de Córdoba con una pequeña estación de AVE en un entorno deprimido. Pozoblanco puede jugar un importante papel como polo de desarrollo agroalimentario y comercial en el eje de la carretera N-502 Talavera de la Reina-Córdoba, necesitada de ciertas mejoras a lo largo de un recorrido de 311 kilómetros por la España vaciada.

Siguiendo por todo el norte de Andalucía, en Jaén hemos elegido al municipio de Beas de Segura por su lejanía a 120 kilómetros de la capital y porque ha sufrido una fuerte emigración, pasando de 15.292 habitantes en 1960 a 4.983. Asimismo, la bella ciudad de Cazorla a 90 kilómetros que tuvo 12.483 habitantes y ahora 6.930 repartidos en 10 núcleos de población y a 823 metros de altitud.

En Granada, en su parte más al norte, destaca Huéscar, situada a 952 metros de altitud y a 146 kilómetros de su capital, que en el periodo mencionado ha bajado desde 11.391 habitantes a 7.241. También, hemos elegido a Guadix, cabecera de comarca formada por 26 municipios, ahora con unos 18.881 habitantes, pero en 1950 tenía 30.532. Goza de una buena situación estratégica en la carretera Granada-Almería y hacia Baza-Murcia, y dispone de la estación del ferrocarril Almería-Granada-Madrid.

Ya al norte de Almería nos encontramos, al pie de la autovía a Murcia y a 160 kilómetros de su capital, el municipio de Vélez-Rubio con 6.685 habitantes y antes 8.487. Al sur en el Valle del Almanzora está la localidad de Albox, centro comercial y logístico entre Lorca-Baza y de la zona de Macael muy conocida por las minas de mármol. Situada a 120 kilómetros de su capital, con 12.799 habitantes, aunque repartidos en 12 aldeas y, como excepción, ha visto aumentado su censo en más de 2.000 habitantes respecto al año 1960.

Entre el valle del Guadalquivir y toda la costa, hemos elegido a Alcalá de los Gazules con 5.230 habitantes y antes 11.382, situada a 58 kilómetros de Cádiz por la autovía Jerez-Algeciras en la llamada Ruta del Toro. Al norte en la sierra tenemos la localidad de Olvera a 130 kilómetros de su capital, conocida por su aceite con denominación de origen y por su belleza histórica-artística y ambiental. El municipio comprende siete núcleos de población que en 1960 tenía 11.110 habitantes y ahora 7.842. 

Ya en Córdoba, en el corazón de la Sierra Subbética se localiza Priego, una importante ciudad de 21.764 habitantes y antes 25.737, repartidos en 26 aldeas y diseminados. Cuenta con numerosos bienes catalogados como Patrimonio Histórico-Artístico andaluz. No muy lejos, en la provincia de Jaén se encuentra Alcalá la Real, cabecera de la Sierra Sur a 1.029 metros de altitud con 21.496 habitantes, pero en 1950 eran 30.000 y repartidos en 18 núcleos, lo cual hace difícil y costoso la prestación de buenos servicios. Está situada a 71 kilómetros de su capital y en la carretera N-432 entre Granada y Córdoba-Badajoz-Lisboa que, como hemos dicho, debe convertirse en una autovía.

En la misma provincia, en la zona de Sierra Mágina, está la localidad de Jódar, declarada conjunto histórico-artístico con 11.285 habitantes y antes 14.533. Destaca por la fuerte presencia del sector agrario, grandes fincas y empleos precarios. Más al sur a una altitud de 981 metros se sitúa Huelma con 5.485 habitantes y en 1960 eran 7.793.

En la provincia de Granada y a 57 kilómetros de ésta ciudad, como área deprimida tenemos a Alhama, conocida por sus baños termales árabes con 5.544 habitantes, mientras que en 1960 eran 10.177. Al norte con parecidas características está Montefrío, declarada conjunto histórico-artístico nacional que tenía 14.061 habitantes en 1960 y ahora 5.283, distribuidos en once pedanías. Hacia el este se encuentra Iznalloz que tenía 8.045 habitantes y ha bajado a 5.179, repartidos en nueve núcleos y dispone de la estación del ferrocarril de Almería-Granada-Madrid.

En las Alpujarras granadinas hemos elegido a Orjiva, cabecera y partido judicial a 53 kilómetros de la capital y con 5.728 habitantes, mil menos que en 1960. También, con mucha población diseminada. Por último, como cabecera comarcal de Las Alpujarras almerienses hemos elegido a Berja con un censo estabilizado en unos 13.000 habitantes repartidos en once aldeas.

En conjunto, las localidades citadas en la peor situación, social y económica son unas treinta, las cuáles por su censo de población, recursos y situación geográfica, dentro de un extenso territorio y alejado de ciudades importantes, deben potenciarse para constituirse en verdaderas cabeceras de comarca. Creemos que un decidido y continuado impulso de estos municipios repartidos por toda la región supondría alcanzar el necesario y justo equilibrio territorial y una mayor convergencia entre el mundo rural y urbano, así como una mayor cohesión social e identidad regional. Por supuesto, no se trata de un número cerrado y siempre se puede añadir alguno más.

Mapa nº2

Ante esta situación, nuestra propuesta sería que, por parte del Gobierno de la Junta de Andalucía y el Gobierno de la nación, se aprobara la creación de un Fondo de Solidaridad con un plan de inversiones de ágil gestión y bien dotado hasta 2035, con el objetivo de que estos municipios y comarcas de menor desarrollo alcanzaran la media del nivel de vida del resto de la región.

Medidas concretas para estas zonas.

De forma muy resumida son:

1º Dotar de forma suficiente los servicios básicos de abastecimiento, depuración y reutilización de las aguas, el suministro eléctrico, comunicaciones viarias y telemáticas, así como buenos servicios docentes, sanitarios y asistenciales.

2º Constituir explotaciones agrarias viables con el aumento del regadío, procurando la fusión de las explotaciones mediante cualquier tipo asociativo, así como la transformación de todos sus productos agrarios.

3º Fuerte incremento de las energías renovables, fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, además del aprovechamiento de la biomasa para producir electricidad o gases sostenibles. En especial, para el autoconsumo y para la instalación de la industria manufacturera y electro-intensiva.

4º Desarrollo de la minería, previo un estudio completo de los recursos y, en su caso, su explotación, metalurgia y transformados, cerca de las áreas de producción.

5º Promoción del turismo rural, gastronómico, de tipo cultural, histórico-artístico, de naturaleza, salud y ocio.

6º Movilizar el mercado de la vivienda, mediante ayudas a la rehabilitación, incentivar la llegada de familias inmigrantes y nómadas digitales, así como establecer un régimen fiscal ventajoso para los residentes en estas áreas despobladas y alejadas de las grandes ciudades.  

Para ello, además, de disponer de todos los servicios públicos ya mencionados, habría que constituir una Bolsa de Viviendas, aprovechando las muchas abandonadas que existen, en colaboración pública-privada para ofrecerlas en alquiler o en venta, en especial, a los residentes de la comarca y emigrantes, una vez rehabilitadas y a un precio asequible.

Asimismo, ese Fondo de Solidaridad o Plan de Inversiones serviría para incentivar la instalación de empresas de transformación y comercialización de todos los recursos naturales, tanto agrarios como forestales y mineros, y la promoción del turismo de calidad. Y, en su caso, para facilitar la producción de las energías renovables, hidrógeno, biometano y combustibles, dentro de una economía circular y sostenible, que atienda de forma preferente las necesidades de la comarca y provincia.

También, serviría para incrementar el autoconsumo eléctrico en ciudades y polígonos industriales y la construcción de una potente red de distribución de la energía, hoy muy deficitaria en estas áreas geográficas. Al mismo tiempo, se debe hacer un esfuerzo para mejorar el capital humano con buena formación profesional, bien motivado por el trabajo y con mentalidad de fijar la residencia en su medio rural.

Por otra parte, y refiriéndonos al mundo urbano, de forma muy breve analizaremos dos temas. En primer lugar y con ayuda de Google modo IA, hemos elaborado una lista de las diez ciudades de más de 20.000 habitantes con los peores indicadores de renta “per cápita”, tasa de paro y riesgo de pobreza. En segundo lugar, solo una ligera mención a la difícil situación de las barriadas de las grandes ciudades. De este modo, recogemos la problemática de todos los segmentos de la población andaluza con el objetivo de conseguir una sociedad más igualitaria, justa, cohesionada y equilibrada en el territorio.

Por el conjunto de los indicadores y en términos cuantitativos por el número de personas afectadas, tenemos en las primeras posiciones a Cádiz y Algeciras, dado el mayor peso del paro, Jerez de la Frontera (Cádiz) y El Ejido (Almería) por la renta, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) por tasa de pobreza y renta, La Línea de la Concepción (Cádiz) por el paro, Isla Cristina (Huelva) por la tasa de pobreza, Níjar( Almería) y Linares (Jaén) por el cómputo de los tres indicadores y Arcos (Cádiz) por la tasa de pobreza.

En cuanto al segundo tema, existe un Catálogo de Barrios Vulnerables del Gobierno que utiliza el Defensor del Pueblo, donde se observa que los problemas son generalizados en todas las grandes ciudades pues, además, de los malos indicadores de la renta, paro y pobreza se añaden otros referidos a la inseguridad ciudadana, vivienda, hacinamiento, drogas, prostitución etc., que son propios de las grandes ciudades y, en especial, en las capitales de Sevilla, Málaga, Almería, Granada o Córdoba.

Para estos dos tipos de situaciones hace falta planes específicos de creación de empleo a corto plazo, como, por ejemplo, la rehabilitación y construcción de viviendas sociales y otros equipamientos urbanos, acompañados de planes formativos intensivos, relacionados con la demanda, así como una serie de incentivos para el emprendimiento y promoción de autónomos o de pequeñas empresas, aprovechando todos los recursos endógenos.

En la misma línea, un plan concreto de recuperación de las barriadas de las grandes ciudades, dando prioridad a la seguridad ciudadana, los servicios sociales, prestaciones familiares, servicios sanitarios, además de programas de inserción social y de atención especializada a la infancia, juventud y tercera edad.       

En definitiva, con buenos servicios públicos, vivienda, empleos dignos, reparto de las inversiones por todo el territorio y algunas ventajas, como menor precio de la electricidad para las empresas, creemos que se reducirían las desigualdades sociales y mejoraría la cohesión social. “Mutatis mutandis”, tanto los aspectos metodológicos como muchas de las propuestas planteadas pueden aplicarse a Extremadura y Castilla La Mancha, las tres regiones que ocupan los últimos puestos en el ranking de desarrollo y que representan el 42% de la superficie de España.

                                                                                      Sevilla, septiembre 2026

Bibliografía General

Ordenación del territorio. Gonzalo Sáenz de Buruaga.1969.

Sistemas de ciudades y ordenación del territorio. Luis Racionero. 1978

Ecología y desarrollo. Ramón Tamames.1977

Infraestructuras y ordenación del territorio en las comunidades autónomas. IDR1982

La ordenación del espacio rural. Jacques Jung. 1972

Andalucía marginada. Antonio Rayo. 1982

Aspectos sociológicos del desarrollo económico Bert.F.Hoselitz.1970

La cuestión regional española. Salustiano del Campo y otros

Ejes de comunicación y desarrollo económico. P. Pottier. 1963

Una teoría general del desarrollo polarizado. J.Friedman 1972

Ecología humana. Amos H. Hawley.1972

Planificación regional y ordenación territorial AGE 2022/2023

Ordenación del territorio y medio ambiente Olcina Cantos. J. 2022

Otros:

Libros y artículos del autor relacionados con el tema.

-Éxodo rural y evolución de la población. 1972.Revista Estudios Agro-sociales nº81       

-Plan de mejora de la Sierra Norte de Sevilla.1975. Ministerio de Agricultura                                 

-La Ordenación del territorio en Andalucía.1986. Universidad de Sevilla.

-El Fondo de solidaridad andaluz. Una hipótesis de distribución. 1986.R.E.A. Nº5.

-La Ordenación del territorio y el desarrollo económico de Extremadura. 2018.Prensa.

-Extremadura y Andalucía. Economía y Sociedad 2020-2025. Ed. Pigmalión.2025.

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