Extremadura es la sexta más envejecida del país y, aunque sobresale en indicadores como plazas en centros de día, pierde en desempleo y pensiones
Un 26% del Producto Interior Bruto (PIB). Ese es el impacto que la ‘silver economy’ tiene en España, según se extrae de un informe elaborado por Oxford Economics. Eso sí, las últimas previsiones apuntan a que dicho dato podría subir hasta el 32% en el conjunto de la UE en 2025 debido al envejecimiento de la población. Un cambio demográfico que la comunidad de Extremadura, con un 37,41% de población ‘senior’, vive de lleno.
Pero, por orden. ¿Qué es la ‘silver economy’ o economía plateada? Pues bien, se trata del conjunto de actividades económicas, productos o servicios cuyo fin es satisfacer las necesidades o las demandas de la población mayor de 55 años. Un concepto que, en las sociedades envejecidas características de los países desarrollados, está en el punto de mira.
«En España ya hay un 34% de personas mayores de 55 años», dice Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, que este año ha realizado su tercer ranking de territorios en función de la economía senior.
Un informe que analiza el impacto de la ‘silver economy’ en cada una de las comunidades autónomas, con el fin de identificar las oportunidades que deja la actual situación demográfica, y que sitúa el porcentaje de mayores de 55 años en un 37,41% en Extremadura: 392.623 personas en total.
Adaptarse al envejecimiento
Un dato que se sitúa tres puntos por encima de la media nacional, pero «que no tiene por qué entenderse como negativo», matiza Fernández, «sino como una realidad a la que adaptarse» y en la que, según desvelan los datos, la comunidad tiene el deber de trabajar.
Así, según el informe, la región es, con un 16,94%, la segunda con mayor tasa de desempleo dentro de los mayores de 55 años. Un porcentaje que, por otra parte, se mantiene en la línea del grueso de la población; la comunidad es, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la cuarta con mayor porcentaje de desempleo.
En este sentido, sobresale que Extremadura ocupa la tercera posición, con un 4,17%, en el ranking de mayor porcentaje de autónomos mayores de 55 años. Un dato que puede leerse como «la solución de las personas que pierden el empleo y no quieren salir del mercado laboral», dice Fernández.
El experto se refiere a la «adaptación» necesaria que debe hacerse a las nuevas realidades demográficas. «Hasta ahora, lo que se tenía asumido es que, cuando una persona cumple 55 o 60 años, lo que tiene que hacer es irse a su casa, descansar y dejarse cuidar. Sin embargo, una persona con 65 o 70 años hoy en día no tiene nada que ver con una persona de esa edad hace unas décadas. En la actualidad, no tiene sentido mandar a la gente a sus casas por el hecho de que tengan esa edad. Primero, porque es una pérdida de talento y de experiencia para la economía, que necesita que esa gente siga contribuyendo. Y segundo, porque desde el punto de vista de los individuos, es muy empobrecedor», considera el director del Centro de Investigación Ageingnomics.
Sobre esto, cabe destacar que la tasa de actividad en los mayores de 55 años en Extremadura ha aumentado casi tres puntos en solo tres años, hasta alcanzar un 28,8%. Además, los ocupados senior en la comunidad representan un 22,21% del total, la séptima posición del ranking. Eso sí, el salario de los mayores de 55 años en Extremadura es, en la línea del grueso de franjas de edad, el más bajo a nivel nacional, con 24.666,25 euros de media. Y, lo mismo ocurre con las pensiones. Con 1.148,18 euros de media, la región no sube de la parte más baja de la tabla.
Dicho esto, hay que recordar que existen datos positivos, reflejo de la inclusión de los más mayores dentro de las políticas sociales. Aunque antes, y como curiosidad, en Extremadura existen 398.492 electores senior, un 46,27% del total. Además, un 45,45% de los consejeros tiene más de 55 años. Algo reseñable pues, según datos del anterior informe del Centro de Investigación Ageingnomics, el porcentaje de consejeros senior apenas superaba el 18%. Y, lo contrario ha ocurrido con el dato referido a los diputados, que se ha reducido de un 32,31% a un 23,85%.
Extremadura, a la cabeza
Y, ahora sí, queda decir lo bueno. Pese a que los indicadores revelan una situación económica mejorable, existe una serie de indicadores sociales que dejan a Extremadura en un lugar positivo. Así, la comunidad ocupa la primera posición del ránking en plazas en centros de día por cada 10.000 habitantes de 65 años o más: 271 en total. Con ello, la región también va a la cabeza en número de plazas en centros de día, con 282,50 por cada 10,000 habitantes. Unas cifras que destacan más si se tiene en cuenta que Canarias, que ocupa el segundo lugar en ambos indicadores, tiene 154 centros y 145,52 plazas por cada 10.000 habitantes.
Aunque abandona la primera posición, Extremadura tampoco sale mal parada en cuanto a las plazas en centros residenciales por cada 10.000 habitantes: con 303, la comunidad ocupa el cuarto lugar. Por último, la región, con algo más de un 14%, se lleva la sexta posición en cuanto a la tasa media de cobertura de servicios asistenciales en función de la población de 65 o más años.
Dotación de infraestructuras
«Extremadura, en lo que se refiere a infraestructuras y servicios a personas mayores, está bastante por delante de los que correspondería si nos fijamos solamente en las magnitudes económicas. Eso dice mucho en favor de cómo se está tratando, en la región, a los mayores que necesitan ya ciertas ayudas», deduce Juan Fernández. «En la comunidad se ha tenido siempre, como una de las prioridades de las políticas públicas, la dotación de infraestructuras y servicios para atender a los más mayores», añade el experto.
Unas buenas prácticas que quizá motiven la elevada esperanza de vida saludable al nacimiento: con 80,63 años de media, la comunidad ocupa la quinta posición. Un dato que, con permiso del desbarajuste ocasionado por la pandemia, muestra una tendencia ascendente. «En 2050, se prevé que el porcentaje de mayores de 55 años en España represente el 42,5% de la población», dice Fernández en relación con esto.
En definitiva, la economía ha de adaptarse a las nuevas tendencias demográficas que apuntan hacia esos ‘senior’ como un engranaje fundamental del sistema y al que, por tanto, no quedará más opción que cuidar, defender y, por qué no, aprovechar.





