LA ECONOMÍA PLATEADA de Pedro Martín Ruiz

Pedro Martin Ruiz.

Licenciado en Derecho. Sociólogo

Publicado un resumen en el Diario de Sevilla.

Dentro de la economía social existe un conjunto de actividades, productos y servicios relacionados con las necesidades y demandas de las personas mayores de más de 65 años. Se trata de un colectivo cada vez más numeroso que requiere una atención específica en sectores claves, como la salud y los servicios sociales, finanzas y patrimonio, vivienda y ocio. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta el progresivo envejecimiento demográfico y la esperanza de vida de la población, que ya alcanza los 85 años.

Para el 2030, la proyección del Instituto Nacional de Estadística indica que la tasa de vejez o la de mayores de 65 años será en España del 31%, aunque es cierto que se verá compensada con la masiva regularización ya aprobada de inmigrantes, especialmente latinos. En dicha situación se encuentran ya cerca de 11 millones de personas, y en algunas provincias como Zamora y Orense la tasa de vejez alcanza el 34 %; algo parecido sucede en Soria, Teruel, Palencia, norte de Cáceres y, en general, en todo el territorio de la España vaciada.

El problema se agrava en muchos núcleos de población de menos de 500 habitantes, dispersos y de montaña donde supera el 50%. Pero, más que esta tasa importa el índice de envejecimiento medio, hoy del 148%, es decir, el número de personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 16 años, destacando Asturias con 265% y en el otro extremo Almería con 95% y Murcia con 103%, debido a una fuerte inmigración extranjera en el sector agrario y de servicios

Andalucía, gracias a su amplio litoral, al Valle del Guadalquivir, a su clima, recursos naturales y sistema de ciudades medias, se encuentra en una buena posición en el índice de envejecimiento con 129%, aunque en Jaén es de 157% y Córdoba de 153%. La peor situación se encuentra en los 235 municipios de menos de 2.000 habitantes y, en especial, en Granada y en todas las pedanías por la emigración de los más jóvenes. En el total de la población andaluza la tasa de vejez o mayores de 65 años es del 19%, de forma aproximada, frente al 22% de España.

La definición y cuando comienza el envejecimiento no es unánime entre los expertos. En realidad, es un proceso lento de pérdida de funcionalidad de las células y tejidos que de forma progresiva se traduce en dificultades cognitivas y de movilidad, que se manifiesta a partir de los 50 años. En este proceso favorece mucho unos hábitos de vida saludables, alimentación equilibrada, alcohol con moderación, ejercicios, actitud positiva, tener nuevos objetivos y propósitos, vida familiar, lectura, trabajos manuales, viajes y, en especial, relaciones sociales periódicas y gratificantes. También suceden muchos casos de enfermedades adquiridas o congénitas de difícil control que limitan o impiden un buen envejecimiento.

Tampoco está clara la definición de longevidad. Creo que es más bien un estado o situación cada vez más prolongada en el proceso de envejecimiento, durante la cual tenemos la capacidad de vivir de forma sana y activa. Es, también a mis 83 años, el tiempo, el deseo y la esperanza de vivir muchos años con dignidad, antes de morir. Afecta a un colectivo de personas tan importante que constituye un segmento clave del consumo, la inversión y la participación social. Asimismo, se puede y se debe considerar no como una carga sino un motor del crecimiento, hasta el punto de que existe una economía de la longevidad creadora de numerosos empleos y riqueza.

Por otra parte, supone un desafío para la Hacienda pública por el enorme gasto en pensiones, dependencia y servicios sociales que exige, además, un esfuerzo innovador relacionados con la inclusión digital, edadismo, nuevos modelos de negocio, ofertas de bienes, servicios y profesionales especializados, de acuerdo con sus necesidades y demandas.

Tambien, se plantean otro tipo de retos. Pasar de la vida laboral y ocupada al vacío del día siguiente y no saber que hacer es una brecha importante que hay que superar con formación, nueva mentalidad y capacidad de adaptación. De alguna manera es una pérdida de la identidad profesional, en un entorno determinado, por otra nueva que hay que formar cada día.

El hecho de la jubilación requiere aceptar un hecho evidente y cambiar el objetivo de ser productivo para una organización concreta, por la tarea de la búsqueda del bienestar personal con otros propósitos, gestionando bien los tiempos y tratar de ser autónomo para no molestar y depender lo mínimo de los demás. El entorno familiar, social y ambiental, un nuevo estilo de vida positivo, tranquilo y activo, práctico en los pequeños detalles, y darse gusto con satisfacer los deseos diarios son factores favorables para el bienestar físico y emocional.  

Desde el punto de vista legal, la llamada tercera edad ha sido objeto de una especial preocupación de los gobernantes. Nuestra Constitución de 1978 en su artículo 50 garantiza la suficiencia económica de los mayores, mediante el sistema de pensiones adecuadas, así como la promoción y el bienestar con servicios sociales específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.

En Andalucía la Ley 6/99 de Atención y Protección a las personas mayores regula y garantiza un sistema integral de atención y protección a los andaluces y personas residentes mayores de 65 años. A lo largo de sesenta y un artículos recoge una serie de derechos y deberes, fomentando el envejecimiento activo, la participación social y la atención integral en los servicios sanitarios, sociales etc. Así mismo, la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz, el 27 de abril de 2016, publicó una Guía muy completa referida a los derechos de ciudadanía, derechos al envejecimiento activo, derechos referidos al patrimonio, vivienda y finanzas y derechos para personas vulnerables.

Sin embargo, la realidad de la vida diaria está llena de dificultades en los temas básicos de salud, asistencia social y todo tipo de prestaciones. Desde hace seis años, con la COVID, el deterioro de los servicios es manifiesto para toda la población, tanto de los públicos como los de carácter privado, en relación a las gestiones bancarias o de compañías telefónicas, eléctricas, seguros o de cualquier actividad. Los problemas de citas previas, listas de espera, ayudas económicas, atención telefónica eficiente, personalizada y domiciliaria, trámites digitales y burocráticos, reclamaciones, etc. crean un enorme malestar ciudadano que se agrava, por razones obvias, en las personas mayores de 65 años.

También es economía todo lo relacionado con las necesidades y demandas de las personas del colectivo de mayores con problemas graves de enfermedad, pobreza severa, internamientos y cuidados en residencias que, asimismo, necesita toda la atención y requiere mucho presupuesto. Pero por problemas de espacio nos referimos, de forma principal, a las personas con cierta autonomía y menos vulnerables, más propio de lo que llamamos el envejecimiento activo y la longevidad plateada, y en especial a Andalucía.

En este sentido, hace falta, tanto por parte de las administraciones públicas como por parte de las empresas, realizar un gran esfuerzo normativo, de inversiones y de innovación de productos, bienes y servicios para este importante colectivo. En primer lugar, hay que proporcionar información de los derechos y prestaciones y en segundo lugar simplificar y facilitar toda clase de gestiones.

En las sedes de las Juntas de Distritos municipales o en las de las Asociaciones de Vecinos o con nuevas instalaciones se podría habilitar una oficina o ventanilla única de información, gestión y resolución de toda esta problemática. Asimismo, mediante la creación de una bolsa de empleo, en especial, de inmigrantes y estudiantes de confianza, podrían atenderse los numerosos casos de cuidados personales, soledad no deseada y de alojamientos habitacionales que se plantean.

En un segundo escalón, en los centros de salud y hospitales ya existentes o de nueva construcción, crear unidades especializadas de geriatría, sobre todo, en los servicios de difícil prestación actual, como son atención primaria, traumatología, rehabilitación y tratamientos del dolor, incapacidades, salud emocional y mental, podología o patologías relacionadas con la boca, vista y oídos.

La implantación de todo esto sería de forma progresiva, empezando por las grandes y medianas ciudades y cabeceras de comarcas rurales, en función de la demanda, potenciando los equipos móviles, domiciliarios y de tele asistencia. En su caso, con pequeños copagos para evitar fraudes y abusos. De modo concreto, se debe actualizar y hacer realidad la Guía del Defensor del pueblo andaluz de 27 de abril de 2016, citada.

Asimismo, promulgar una Ley Orgánica de Atención y Protección de las Personas Mayores de carácter estatal que recopile lo esencial y lo positivo de la legislación anterior y establezca de forma diferenciada y especifica la protección integral a la llamada Tercera Edad con los correspondientes presupuestos y de forma blindada para los sucesivos gobiernos. Además, con una recomendación especial para que todas las actuaciones públicas y privadas procedan con perspectiva de edad o discriminación positiva para los mayores de 65 años.

Por otra parte, el conjunto de estas personas puede y debe ser una oportunidad de cambio y factor del crecimiento económico. Existe un grupo muy numeroso con suficiente poder adquisitivo que dispone de un cierto patrimonio con muchas ganas de disfrutar y consumir toda clase de bienes y servicios, de los que antes, quizás, no han podido y ahora en lugar de priorizar el ahorro tradicional prefieren vivir lo mejor posible el día a día. Destaca todo lo relacionado con el turismo, la gastronomía y el envejecimiento activo.

España es una potencia mundial en este sentido y, en especial, Andalucía reúne por muchas circunstancias toda clase de atractivos para el desarrollo de esta actividad económica, como un sector dinamizador del mercado a lo largo de todo el año, creador de numerosos puestos de trabajo y riqueza, con un fuerte impacto que podría ser entre el 15 y el 20% del producto interior bruto (PIB).

Para ello, habría que crear las condiciones e incentivos necesarios, de modo que España y nuestra región, en particular, fuese un lugar de estancia prologada, un paraíso, para la tercera edad europea, con toda clase de alicientes, infraestructuras, buenos servicios sanitarios y sociales, planta hotelera, instalaciones de cultura y ocio, tanto en litoral marítimo como en el mundo rural o en ciudades con un rico patrimonio histórico y artístico.

Respecto a la gastronomía, cada vez son más las personas mayores que acuden a buenos restaurantes y dedican una importante parte del gasto al buen comer y beber y para ello la oferta es magnífica en cuanto a calidad y diversidad. Lo cual favorece las relaciones sociales y contribuye mucho al bienestar personal.

Por lo que se refiere al envejecimiento activo, éste se manifiesta de muchas maneras. De forma preferente, unos acuden al gimnasio, practican diversos deportes, hacen senderismo o excursiones. Otros, ayudan a sus hijos atendiendo a los nietos o con donaciones monetarias o con inmuebles. Otros dibujan, escriben, estudian o pertenecen a distintas y asociaciones. Lo fundamental es llenar de contenido el quehacer diario y ser útil de alguna manera.

Esto requiere enormes inversiones para atender todas las necesidades, no solo de bienes y servicios, sino, también, con innovaciones constantes e investigaciones en biotecnología para satisfacer la gran esperanza de la población de vivir muchos años, mediante tratamientos, medicamentos, trasplantes, dietas y vitaminas en la búsqueda de la longevidad saludable, satisfactoria y sostenible.

Por último, el colectivo de las personas mayores puede jugar una importante función como elemento transmisor de conocimientos y experiencias para las nuevas generaciones. Existen asociaciones y clubs de opinión, como el Club Senior Extremadura, al que me digna pertenecer, que son grupos de pensamiento, debates, propuestas y seguimiento de grandes proyectos que, de forma desinteresada, trabajan por sus regiones, se reúnen con los políticos y forman grupos de mentores con jóvenes universitarios. Desde la sociedad civil habría que incrementar este tipo de asociaciones en todas las provincias españolas.

En definitiva, la economía plateada estudia las necesidades y demandas de la Tercera Edad, y con las propuestas planteadas queremos superar las barreras y dificultades del conjunto de estas personas, haciéndoles la vida más agradable. Estudia, también, el papel de este colectivo como dinamizador de la economía y transmisor de conocimientos y experiencias vitales de mucho valor para la sociedad española.

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