Fernando López Rodríguez. Dr. Ingeniero Industrial y catedrático de la UEx
Desde el día 28 ha cambiado el mix incluyendo el gas para blindar el sistema y evitar un nuevo apagón. Se hace, a pesar de que al pedir a las empresas que incluyan más gas se están encareciendo los precios de generación de la energía eléctrica, poniendo en apuros a los consumidores y muchas comercializadoras
La crisis motivada por el apagón del pasado 28 de abril está lejos de cerrarse. Los posibles actores del apagón, Red Eléctrica Española (REE) y grandes compañías eléctricas, siguen enzarzados en un cruce de declaraciones por el relato de lo sucedido aquella mañana en la que se detectaron fluctuaciones extremas y generalizadas de tensión en la red eléctrica, como ha quedado demostrado por las conversaciones de los operadores de las compañías eléctricas y REE, pero también estas oscilaciones se registraron en días previos, donde las compañías solicitan que se centren las investigaciones. Iberdrola, la compañía con más clientes en España, cargó contra el operador del sistema (REE) y le acusó de ser el responsable de controlar la tensión. «Es la sobretensión en la red, la hipótesis más extendida, como causa que provocó el apagón».
La Unión Española Fotovoltaica señala que el caos generado coincide con las cifras máximas de explotación fotovoltaica «de la que esos días presumía el Gobierno». Indican «no sabemos cuál fue el origen, pero algunas plantas nos comunicaron que empezaron a sufrir perturbaciones que estuvieron a punto de hacer saltar las protecciones».
Sin embargo, la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagensen, que preside la comisión de investigación creada al efecto, hizo alguna concesión al admitir a analizar lo que sucedió en esos días previos. Pero en una intervención en el Senado, volvió a dejar claro el mensaje del Gobierno: no hubo un problema de inercia, la situación de exceso de renovables se dio en otras ocasiones sin problemas, por lo que tuvo que ser de producción. Sin embargo, las empresas vuelven a repetir que han constatado las oscilaciones anómalas, que fueron comunicadas a REE y que esos son los hechos.
Ante esto es evidente y claro que las renovables no aseguran una respuesta fiable y objetiva ante la demanda, por ejemplo, las renovables muestran frecuentes oscilaciones en función de las horas del día y la fotovoltaica desaparece desde las 20:00 hasta las 08:00 horas de la mañana.
Solo las hidroeléctricas, las nucleares o los ciclos combinados (gas) mantienen una producción estable. Según información de El País (01/05/25), un dato irrefutable es que de los 26 GW programados, apenas 5 de ellos eran de energía síncrona y estable. Tres de las cinco grandes hidráulicas estaban fuera de servicio por mantenimiento (permitido por REE), todas las nucleares excepto Ascó también paradas, y por supuesto los ciclos combinados también paradas. Es fácil que en un momento en el que la oferta fuese superior a la demanda, y con un mix tan volátil, no se lograse el ajuste ya que además había muy poca energía estable para compensar.
A pesar de lo dicho por la ministra Aagensen sobre el mix eléctrico de esa mañana, lo que estamos viendo es que a partir del día 28 ha cambiado el mix incluyendo el gas para blindar el sistema y evitar un nuevo apagón. Se está haciendo, a pesar de que al pedir a las empresas que incluyan más gas se están encareciendo los precios de generación de la energía eléctrica, poniendo en apuros a los consumidores y muchas comercializadoras que habían vendido a los clientes a un precio más bajo. La pregunta es: si era tan seguro ese mix, ¿para qué se cambia provocando una subida de precios que acabará repercutiendo a todos? La única contestación que hay es que REE no las tiene todas consigo, y para evitar más apagones, más vale reforzar el sistema.
Sospechan fuentes del sector que al final de abril hubo un intento de REE de forzar la máquina del mix energético para presumir de renovables mientras que estaba apagada la mitad del parque nuclear. También se conseguía bajar el precio del MWh, ya que estuvo durante esa época en récord histórico por debajo de los 20 euros. De hecho, algunas fuentes del sector recuerdan que la aportación de la nuclear esos días, en torno al 10%, es similar a la que el Gobierno prevé para 2030 una vez cerrada parte de las centrales nucleares.
Se sospecha que se estaban haciendo pruebas para demostrar que se podía tener energía barata y fundamentalmente renovable. Pero la prueba falló, y muchas fuentes la comparan con el fiasco de Chernóbil. En ambos casos hay similitudes ya que las técnicas de producción de energía eléctrica fracasaron por un exceso de confianza.
El problema no se generó por las propias energías, sino por la incapacidad técnica, hasta la fecha, para coordinar la producción de las energías renovables con las energías síncronas y constantes, por un lado, y la nuclear y los combustibles fósiles, por otro. No obstante, los efectos no fueron los mismos: en Chernóbil hubo muertos y nube tóxica, y en el apagón no los hubo (que se sepa).
Por tanto, la hipótesis más plausible es que el apagón habría sido el resultado de un experimento fallido. De acuerdo con esta versión, el problema se habría generado al forzar el sistema para demostrar hasta dónde se podría llegar alimentando la red con la mayor cantidad posible de energías renovables.
Esto no solo lo indican fuentes españolas. The Telegraph afirmó: «las autoridades estaban realizando un experimento antes de que el sistema colapsara para evaluar hasta dónde podrían aumentar la dependencia de las energías renovables en preparación para la rápida eliminación gradual de los reactores nucleares en España a partir de 2027».
Sin embargo, las repercusiones no van a ser tan malas como se preveían, propiciadas por el habitual buen tono de las renovables (hidroeléctrica, eólica y fotovoltaica) en primavera, que mitiga el impacto sobre el recibo regulado del encendido exprés de centrales de gas tras el apagón, la herramienta de la que se ha valido REE para tratar de reducir al máximo un nuevo apagón.





