CECILIO J. VENEGAS FITO
De la Academia Iberoamericana de Farmacia
Tomo hoy prestado este título perteneciente a un libro del murciano José Luis Castillo Puche que aún con más de 60 años transcurridos desde su publicación, me sigue pareciendo una pieza fundamental introductoria para quienes amamos y transitamos el continente americano con los ojos abiertos, la memoria encendida y atenta, al asombro perdurable por la gesta española y el corazón y el gozo abierto por encontrar, allí y aun, el español que fuimos.
Con alguna frecuencia, en efecto, pensamos desde el Tajo y el Guadiana en el continente americano en términos de nostalgia histórica, hecho que si bien es importante, aún para disolver mitos y leyendas, pero nuestra relación de extremeños con América, la ventaja competitiva que comporta, lejos de significar nostalgia, puede y debe ayudarnos en nuestro mundo real y económico del primer tercio del S. XXI.
En primer lugar, visualizando y valorizando el activo patrimonial y social que supone la inmigración por parte de sudamericanos a Extremadura. De la ayuda cualitativa que suponen para nuestra catástrofe demográfica, y del apoyo imprescindible para nuestro sector primario y de servicios: Los datos indican que en la actualidad existen 50.000 extremeños en nuestro suelo, siendo, según algunos estudios, los únicos habitantes que han compensado nuestra pérdida de población en los últimos lustros.
Pero además de esa incidencia directa en la demografía extremeña, debemos pensar en el inmenso potencial que significa un mercado latente allí de 640 millones de habitantes con los que compartimos un idioma y una cultura, además de fuertes lazos históricos, religiosos, económicos y políticos que nos unen y que sin duda revelan que es obvio que sean nuestros “socios naturales”, y objeto de unas relaciones comerciales privilegiadas.
Hace ahora un año se celebró el curso ‘Relaciones Unión Europea – América Latina y el Caribe: nuevos tiempos y compromisos renovados’ que tuvo lugar en el Monasterio de San Jerónimo de Yuste, en el marco de celebración de Campus Yuste, y asistieron nada menos que 130 ponentes de 14 países. Allí el consejero de Presidencia de la Junta de Extremadura expuso la importancia de las relaciones políticas de Extremadura con la Unión Europea, América Latina y el Caribe, y sobre todo en cómo establecer vínculos sólidos para el futuro. La presencia en Yuste de embajadores y representantes diplomáticos, y la asistencia de europarlamentarios, es una evidencia clara de la importancia que tiene para Extremadura afianzar esas relaciones.
En la VI Conferencia de Consejeros de Comercio de Iberoamérica celebrada anualmente en Extremadura, se analizaron las exportaciones a América Latina, lo que supone solo un 4,2 % del total de las exportaciones de la región, cifradas en su totalidad en un poco más de 3.000 millones de euros. Números que por sí solos ya revelan nuestra mejora, y existe mucho rango de avance para establecer relaciones comerciales y seguir creciendo en un mercado que nos es sostenible, sin peligro de aranceles ni penalizaciones.
Marañón decía que «debemos ser más padres de nuestro futuro que hijos de nuestro pasado». Pero aun así conviene no olvidar que repasar la importancia de ‘lo extremeño’ y la ‘extremeñidad’ está en el ADN de la génesis americana: Basta con ojear los libros de pasajeros a Indias del S. XVI y hacer notar el registro y procedencia real de los que pasaron al Nuevo Mundo.
Y también por ver nuestra raíz en las comarcas, de la individualidad y el linaje de extremeños que fueron a fundar con esfuerzo la semilla de aquel continente, hoy en ellas, salas de más de 30 millones de habitantes: Así fueron los Pizarro de Trujillo, Pedro Cieza de León de Llerena, Francisco de Valdivia, provenientes de Castuera; Ñuflo de Chaves, de Santa Cruz de la Sierra; Diego de Alvarado, San Gil de Chile; Diego de Alvarado, San Gil de Chile; Diego de Alvarado, San Gil de Chile; Diego de Alvarado, San Gil de Chile; Diego de Alvarado, San Gil de Chile.
En muchos de nuestros días, bien es cierto que como “padres de otros futuros” nos venimos ocupando mediante muchas de las exportaciones de la región, cifradas en su totalidad en un poco más de 3.000 millones de euros.
Fortalecer nuestras relaciones económicas con Centro y Sudamérica desde variadas instancias de los ámbitos públicos y privados. Así la Dirección General de Acción Exterior, Avante, la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste, la Asociación de las Méridas del Mundo, y la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura son entidades que albergan esta idea en sus programas finalizados.
Como se organiza, y para una mayor concienciación en este cuestión, quizás convendría que en el ámbito educativo se institucionalizara la celebración del Día de Extremadura en América.
La importancia de ‘lo extremeño’ y la ‘extremeñidad’ está en el ADN de la génesis americana.
Extremadura y América «tienen raíces profundas en la historia y vínculos históricos que se reflejan en una comunidad de idioma, cultura y tradición». De aquí que las relaciones con nuestro continente hermano no solo se reduzcan a un factor comercial o económico, sino también a un aspecto social y humano, que debe fortalecerse.
México con sus 130 millones de habitantes, Colombia con más de 50 millones, Argentina con 47 millones, son ejemplos de países con los que nuestra tierra debe reforzar un camino común, en lo cultural y económico, como lo ha sido en etapas de estos últimos 500 años.





